en tu laberinto
quise quedarme
pero la altivez se traza con sangre
anduvimos por esquinas suburbias y hoy despierto a la carcoma
la lámpara desvía la plegaria
de una orden
de la pesadumbre
la camisa esculpe un vientre y sé que está vacío
duélenme los trinos que al alba convocan,
duéleme ese nombre que no es de pájaro ni de fauno
ahora el desierto:
llevaré otro trino, no el de hoy, sabiendo esta mañana,
espejo contiguo -eras espejo-
que ya no queda cosecha para morir con mérito